Aún estamos a muchos meses de las próximas elecciones, pero creo que ya es un buen momento para hacer un breve análisis sobre el estado de la política electoral chilena.
Hasta hace muy poco el panorama electoral parecía bastante claro, con un escenario dividido entre dos políticos no tan diferentes, pero tampoco tan iguales, donde cada uno hacía un esfuerzo por diferenciarse del otro, a la vez que por alinearse con sus propias coaliciones en pos de sus objetivos: el continuismo en el caso de Eduardo Frei, candidato de la Concertación, coalición de centro-izquierda e izquierda actualmente en el gobierno y la renovación, o desalojo como alguien muy “alegremente” llamó, en el caso de Piñera, candidato de la Coalición por el Cambio, mayormente de centro-derecha y derecha.
Esta aparente tranquilidad se vino a romper con la aparición del mediático candidato Marco Enríquez Ominami, también de la Concertación y actualmente miembro del Partido Socialista. Un candidato joven, si lo comparamos con el resto, y que a fuerza de usar términos más modernos (política 2.0 entre otros) empezó a tomar un lugar dentro del mayoritario grupo de personas desinteresadas o descreídas de la política.
Sin embargo encuentro que el papel de Marco ha sido el de confrontar las propuestas de los otros candidatos, sin presentar un plan claro de acción, lo que probablemente se deba a que aún falta mucho para las elecciones y por lo tanto lo que se busca en este momento es posicionarse como una alternativa, más que sentar las bases de su futuro eventual gobierno. En lo personal, considero que un verdadero candidato debe construirse en torno a sus aptitudes para el puesto a saber: liderazgo, capacidad de gestión, etc. y no por simple oposición a la falta de mérito de sus adversarios. Igualmente, es justo decir, que ninguno de sus oponentes se ha apartado mucho de esta línea, ya que se han preocupado más del ataque al rival que de destacarse frente al resto.
Muchos consideran que la mayoría de adherentes a Marco, en caso de no acceder éste a una segunda vuelta, volcarán su apoyo a Eduardo Frei, candidato de centro izquierda. Encuentro sin mucho fundamento esto ya que gran parte de quienes apoyan a este nuevo candidato son personas que manifiestan una clara desilusión con los políticos y con los mecanismos de la política actuales.
Visto esto, ¿creen que Marco Enríquez Ominami tiene la fuerza real para luchar por un cupo a la presidencia en una segunda vuelta? De no ser así ¿que pasará con sus votantes y sus votos?
PD: Corregido por Eva Cuevas

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